Con el sigo XXI llegó la revolución tecnológica y de la mano de Steve Jobs el smartphone, un pequeño dispositivo nos colocó a cada uno en el bolsillo, una cámara de una calidad con la que hace 20 años se soñaba, haciéndonos capaces de fotografiar cada momento de nuestras vidas, pero ¿es esto realmente bueno?

¿Si os preguntara qué estabais haciendo en mayo del 2016, lo sabríais decir? ¿Sabrías cómo os sentíais? Probablemente vuestra respuesta sería que no, y en ese momento os pondríais a buscar en vuestras fotos para poder averiguar que estábais haciendo en ese mes. A mí, exactamente me pasó eso, pero no pude encontrar las fotos. Era como si hubiera borrado toda la información de mi memoria y ya no pudiera encontrar lo que sucedió en ese mes.

Seguramente a vosotros os esté pasando lo mismo en este instante, aunque con un poco de suerte acabaréis encontrando las fotos. Pero en este momento os daréis cuenta de la cantidad de fotos que tenéis ocupando espacio en vuestro disco duro, fotos que no tienen ningún valor para vosotros, y aún así seguís guardando.

Pero… ¿y si os dijera que esas fotos es lo que no os permite recordar lo que pasó en mayo de 2016?

La mente humana funciona de tal forma que, si no recordamos lo vivido, al final lo olvidamos. ¿Nadie se acuerda de pequeño, lo bien que te lo pasabas un día que no tenías que hacer viendo tus álbumes de fotos? Pues bien, gracias a esos pequeños momentos en los que estabas tirado en tu cama o en el suelo viendo fotos, has conseguido mantener muchos de los recuerdos de la infancia, que en este momento estarás recordando con una sonrisa.

Lo que ha sucedido es que ante el cambio tecnológico no nos hemos sabido adaptar. Nos han dado una cámara y nos hemos puesto a hacer fotos como locos, sin valorar simplemente lo que estábamos fotografiando. Olvidando que lo que fotografiábamos eran esos recuerdos efímeros que cuando tengas 10 años más te vendrán a la mente con nostalgia, superación o con la perspectiva del tiempo.

Si seguimos así estamos perdidos, el año pasado saqué cerca de 8.000 fotos con mi teléfono móvil, lo cual a precio de carrete y revelado habría sido cerca de 2.500€, ¡qué barbaridad! Pero ¿y para qué quiero tantas fotos? Pues la verdad es que la mayoría no las quiero para nada, porque, aunque las 8.000 fotos no eran fotos malas, esa cantidad de fotos solo hace que ponerme obstáculos entre mi yo futuro y el actual, ya que a mi yo futuro le será imposible recordar lo que sucedió. Dentro de 10 años se habrán acumulado cerca de 80.000 fotografías, de las cuales el 80% no aportan nada. Muchas veces serán fotografías repetidas o simplemente sin alma, un recuerdo que no era ni tan importante ni tan bonito, pero al fin y al cabo, un recuerdo que hace que encontrar los grandes momentos de tu vida sea como buscar una aguja en un pajar.

Por eso, en el momento que me he dado cuenta, he reaccionado rápidamente y hoy mismo he empezado a borrar fotos inútiles. Y finalmente, tras muchas horas borrando fotos, he conseguido ver lo que pasó en abril de 2016 hace 4 años.

¡No me puedo creer que hubiera olvidado por un instante este momento!

Ese mes, y más concretamente el 21 de abril, pude ver por primera vez tocar en directo a Bruce Springsteen, en el Santiago Bernabéu, con la única e inigualable E street band. ¿Cómo no me acordaba de esto? Todo un concierto de 3,5h en el que Bruce se dejó la piel, mientras yo disfrutaba con una sonrisa de oreja a oreja como un niño pequeño, y que ahora espero realmente nunca olvidar.

Yo ya he comenzado a organizar mis recuerdos, porque es un pequeño trabajo que, aunque en este momento no parecerá tan importante, estarás ayudando a tu yo del futuro a buscar estos trocitos de tu pasado, que aunque los hayamos fotografiado siguen siendo efímeros.

Muchas gracias por leer este trocito de mis pensamientos, y os animo a que busquéis en vuestros recuerdos para que estos no se olviden jamás.
¡Qué paséis un día genial!

Nobody wins unless everybody wins.