¿Alguna vez os ha pasado que os han dicho, que en un pueblo de al lado hacen una cosa espectacular de la que nunca habéis oído hablar? Pues en este caso a mí me ocurrió exactamente eso, y en esta publicación os voy a contar como llegué a ver los mejores fuegos artificiales que he visto en mi vida.

Todo comenzó un día hablando con una amiga de posibles planes que podíamos hacer en verano, y hablando ella me dijo que en Altea había unos fuegos artificiales que eran muy bonitos, y yo en ese momento pensé, yo que soy un yonky de los fuegos artificiales me vas a decir que hay unos fuegos artificiales que no he visto y de los que nunca he oído hablar, o algo se me escapa o no será para tanto. A toda prisa comencé a buscar en Google esos fuegos hasta que di con una foto que me dejo alucinado, y en ese momento dije, voy a marcar esta fecha en mi calendario porque estos fuegos artificiales tienen pinta de ser unos de los mejores de mi vida.

Pasa el tiempo y llega el día de los fuegos artificiales del Castel d’Olla d’Altea y junto a esta chica, unos amigos que había logrado convencer y la cena para la noche salimos de camino a Altea, casi sin saber lo que teníamos delante, fruto de la falta de información y de no haber buscado nada por Internet.

Lo primero que vimos a la llegada por la autopista a Altea fue que había un atasco impresionante para entrar al puebo, y en ese momento ya empezamos a pensar que quizás deberíamos haber mirado recomendaciones, ya que al parecer al contrario que yo, había un montón de gente que sí que conocía estos fuegos artificiales. Pasó una hora y ya habíamos salido del pago del peaje, pero con una desesperación constante que nos hizo que creciera la tensión, de tal forma que mis amigos me decían, ya tienen que ser buenos, y yo confiado decía que iban a alucinar.

Una hora mas tarde habíamos salido del atasco y estábamos buscado sitio, y en ese momento tome la decisión de ir hacia el lado contrario a donde iba todo el mundo, ya que sabía que iba a ser prácticamente imposible conseguir aparcar en cualquier lado medianamente cerca del pueblo, así que tras una larga búsqueda conseguimos aparcar el coche en un lugar que cualquier otro día de la semana habría sido una multa asegurada, pero ese día “como todo el mundo lo hacía”, imagine que no pasaría nada. El coche quedó aparcado subido en una acera bastante pronunciada con dos ruedas en esta y con las otras dos en el asfalto.




Tras una caminata por el arcén de la carretera, llegamos a la playa donde se hacían los fuegos artificiales y para más colmo esta era de piedra gorda, y nosotros solo habíamos traído unas tollas para sentarnos -¡Mierda!-, otro error fruto de la no preparación. Conseguimos encontrar un trozo libre, ya que la playa estaba repleta de gente y comenzamos a cenar, no sabíamos muy bien de donde se tiraban los fuegos artificiales, pero pronto nos dimos cuenta de que habían 6 plataformas en el mar colocadas a lo largo de la playa y casualmente nosotros estábamos en el centro -¡Genial¡-,por fin el día nos sonreía.

Dan las doce de la noche y comienzan los avisos de los fuegos artificiales, y yo nervioso preguntándome si todo esto había merecido la pena para ver unos fuegos artificiales, pero de repente salta el último aviso y todo el mundo comienza a vitorear la primera salida de los fuegos artificiales. En ese momento yo me sumerjo y comienzo a disfrutar de los fuegos artificiales, había de todos los tipos y la sincronización del espectáculo. Además, al tirarse desde el mar puedes ver el reflejo de estos en el mar lo que crea un ambiente especial, simplemente eran geniales hasta el punto de que me lograron atrapar, ya que la media hora de fuegos artificiales me pareció que duró solo unos minutos.

Al acabar, estaba medio enloquecido por la potencia del terremoto aéreo final, pero en ese momento me di cuenta de que había visto los mejores fuegos artificiales de mi vida y en ese momento me prometí a mi mismo que volvería cada año.

A veces no sabes muy bien por que te gusta algo, el gustar no es racional, ya que las expectativas juegan muchas malas pasadas, pero en este caso la experiencia fue totalmente virgen, ya que lo único que sabia de estos fuegos era la foto que había visto y lo que me había dicho mi amiga. Y por esta razón estos fuegos se convirtieron en mis favoritos.

Espero que os haya gustado esta publicación y recordad que podéis dejar cualquier duda en los comentarios. A continuación, os dejo las fotos que hice ese de los fuegos artificiales ese día, espero las disfrutes, nos vemos en la siguiente publicación.